El Eneatipo uno y su desarrollo mediante la meditación.

Tipo uno

10 mar El Eneatipo uno y su desarrollo mediante la meditación.

Comienzo la serie de entradas del blog, como dije una cada semana, en donde vamos a ver pautas básicas para el desarrollo de la estructura de personalidad de cada eneatipo, mediante la practica de meditación Mindfulness. Si no sabes las características básicas de cada eneatipo uy quieres verlas, puedes mirar la entrada anterior del blog.  La practica de la atención plena, o plena conciencia facilita el desarrollo y evolución de la personalidad hacia la esencia que somos, cultivando la presencia consciente.

Pautas básicas y estructurales de meditación para El Eneatipo Uno: El Perfeccionista
La dificultad principal de los Uno, a la hora de practicar la meditación, (si no para la mayoría de nosotros) estriba en la gran pregunta de cómo afrontar la mente discursiva y pensante, puesto que habitualmente critican y se juzgan críticamente a sí mismos casi todo el tiempo. Veamos un ejemplo; durante la meditación los Uno con frecuencia se preocupan por autocriticarse y autojuzgarse del siguiente modo: “Estas pensando y no meditando”. “No lo haces bien puesto que en lugar de observar la respiración dejas que tu mente vagabundee y vuele sin meta”. “Cometes un fallo imperdonable no estando presente para capturar el momento a medida que se despliega”. “Debes esforzarte más para que tu práctica de la meditación se perfecta” etc.
Esta preocupación innecesaria y este involucrarse sin provecho les hace alejarse cada vez más de meditar realmente, puesto que en la práctica de la meditación uno centra su atención en estar vibrantemente despierto y provisto de una consciencia sin limites aquí y ahora, así como estar vitalmente atento y observar silenciosamente todas las cosas que penetran en la consciencia, en particular la simiesca mente pensante. Lo que significa que se permite que todas las cosas fluyan de forma natural mientras el meditador sigue atento y observa de cerca la continua danza rítmica de los fenómenos, ya sean físicos, mentales y espirituales.
Volvamos a critico interno que parece dominar casi todos los aspectos de la vida de los Uno, en particular la práctica de la meditación. Sin estar en buena relación con el critico, a los Uno les parece imposible tener éxito en esta importante aventura. De entrada, deben ver que el crítico tiene un gran talento para el trabajo en equipo. Por ejemplo, colabora de un modo brillante con el protector/controlador, el exigente y el perfeccionista, todos ellos caracteres dominantes del eneatipo Uno. Tan pronto como el crítico aparece, se verá acompañado del controlador que tomará el control completo de la situación o de los sentimientos y la ira hasta el extremo que se ignorará y diluirá todo y los Unos no tendrán más elección que comportarse de un modo racional. Por lo tanto, el exigente se marcará tareas desmesuradas y fechas limite poco razonables, y entonces el critico se criticará cuando éstas no se cumplan. De modo semejante, el perfeccionista se marcará ideales de comportamiento, y de nuevo el crítico ejercerá su poder de crítica cuando dichos estándares no se cumplan. No hay forma de escapar al crítico interior. ¡No lo intentéis!
Para reconocer al crítico interno, los Uno deben estar constantemente atentos, ser agudamente conscientes y mantenerse totalmente alerta frente a sus ataques brillantes y bien dirigidos. En general los Uno deben ser conscientes de que, sea cual sea el plan, sean lo que sean, o sean cuales sean los métodos utilizados para alcanzar la meta, estos serán inaceptables para el crítico. ¿Qué pueden hacer entonces los Uno con esta parte omnipotente de su sistema de personalidad? Bien, la práctica más sencilla, pero eficaz, es prestarle una plena atención cada vez que asome, estando totalmente con ella, estableciendo un dialogo amistoso con ella, y asegurándose que se siente sinceramente aceptada, segura y confiada a proseguir su existencia. Sin embargo, los Uno deben tener totalmente claro que en ninguna circunstancia se produzca una identificación con el crítico. Sólo hay que acogerlo y honrarlo e incondicionalmente dejarlo ser, así como mantener el ojo observador de la consciencia en sus movimientos y actividad con una plena realización de que se trata simplemente de una poderosa parte de su eneatipo.
Existen algunas cosas buenas con respecto al crítico interno. Los Uno deben leer y escuchar con atención los siguientes mensajes:
Primero, con frecuencia es el crítico y la incomodidad que producen sus quejas lo que nos pone en la vía de la transformación. El crítico señala, en términos claros, que pasa algo malo y que sería mejor arreglarlo. En segundo lugar, frecuentemente en la basura hay pepitas de oro. El crítico nos fuerza a observar los aspectos desagradables de nosotros mismos, y si podemos eludir el vernos incapacitados (o discapacitados) por sus juicios, podemos afrontar dicho aspecto con el Ego Consciente. Sin embargo, en el inicio del proceso puede ser muy difícil ver a través de la cortina de negatividad.
Por último, y lo más positivo, la energía del Crítico cuando se transforma, por ejemplo tras hacerse consciente, se introduce en la consciencia y al diferenciarse claramente del Ego Consciente, puede convertirse en un auténtico aliado. Puede valorar nuestros actos de un modo objetivo y puede ayudarnos a mejorar nuestra actuación en cualquier terreno. También pueden alertarnos sobre ámbitos del inconsciente, señalarnos partes que no dominamos, y hacernos saber cuando estamos atrapados emocional y afectivamente. A medida que sus juicios pierden su fuerza, puede convertirse en un amigo muy eficaz y racional.
La segunda e importantísima área del eneatipo Uno implica separar la cabeza del principio, así como el despertar del corazón. Puesto que los Uno son agudos y tozudos y adoran de un modo rígido el principio y por lo tanto dejan a un lado el aspecto de los sentimientos, necesitan volverse al corazón para despertarlo y dejarse fluir libre y espontáneamente, sin ninguna medida de control. Al hacerlo, alcanzarán el punto de equilibrio o el lugar intermedio donde se halla el equilibrio. Por lo tanto, antes de una meditación sentada, cada vez deben empezar con la práctica de Mettá con el fin de suavizar sus corazones y aclarar sus mentes. Veamos los cuatro pasos de la práctica Mettá (amor):
1.- Abrir el Centro del Corazón
La atención se centra gradualmente en el centro del corazón, localizado en medio del pecho, con un énfasis en sentir las sensaciones de expansión y contracción que surgen de un modo natural mediante el movimiento de la respiración. Manteniendo una actitud de consciencia sin elección y juicios, cualquier sensación y sentimientos que surjan, a medida que el centro del corazón se abre y se hace más maleable, se permite que fluya libremente de calor, frío, constricción, expansión, espaciosidad etc.
2.-Explorando la Consciencia Amorosa
Tras haber pasado por las sensaciones y sentimientos, el cuerpo y la mente se calman y tranquilizan. El meditador está ahora listo par el viaje a la consciencia, empezando con la sensación de energía amorosa en su centro del corazón, haciéndola emanar y radicar hacia fuera, a las distintas partes del cuerpo, y luego bañando su mente con amor o energía del todo.
A medida que prosigue el viaje, las afirmaciones siguientes se deben pronunciar silenciosamente en la mente: El acto del amor es dar. Más damos, más amor fluye y más recibimos. El amor se encuentra en el corazón. El amor no tiene fin. Fluye eternamente, tanto en nuestro propio corazón como exteriormente a todos los seres, sin discriminación. En el amor no hay separación o división. Prevalece la unidad y la conexión de todo.
El amor del sí mismo es el mayor amor. En el auto-amor no hay egoísmo, puesto que el amor al sí mismo es la fuente, el origen del amor; la fuente del amor que fluye hacia los demás. Estar fuera del campo de energía del amor e intentar practicar el amor, es parecido a un niño que llora porque quiere la luna. Permite que me bañe en el cálido océano del amor y luego lo reparta a todo el universo. Con los brazos abiertos, acojo a todos los seres y a todas las cosas sin ninguna distinción.
3.-El Poder Liberador del Perdón
Ahora es el momento de soltar todo aquello que tenemos contra nosotros mismos, ya sea el auto-odio, el autocastigo o una autoimagen empobrecida o negativa, afirmando : “Me perdono por todos mis errores y equivocaciones, por lo que me he hecho a mi mismo y por lo que he hecho a los demás. Comprendo que el perdón es el mejor regalo que puedo hacerme a mi mismo y a los demás (repito). El perdón es el acto de soltar con una visión clara y no-apego. No existe mérito alguno en aferrarse a un pasado que no es sano y es destructivo para mi autocrecimiento, autodesarrollo y autotransformación. El perdón en sí mismo es un acto de amor”. (En ocasiones es muy doloroso perdonarse a sí mismo, puesto que el ego se siente muy dolido a resultas de su intenso apego a la negatividad y a lo que produce sufrimiento. No quiere abandonar).
4.- El Abrazo Amoroso
Al llegar a este punto, el meditador debe ser capaz de abrirse a sí mismo a una energía más amorosa, y sentirse bienvenido. A partir de este momento, acojamos plena e incondicionalmente. A medida que la abundancia de amor desborda, alcancémoslo y compartámoslo. Imagínate mentalmente a tus padres, estén vivos o muertos. Cuando los sientas con claridad, ponlos a tu lado; tu padre a tu derecha, tu madre a tu izquierda. Abrázalos mentalmente y acógelos con calor, ternura y cariñoso afecto. En el fondo de tu corazón, perdónales por cualquier acción dolorosa o desagradable que pudieran haber hecho, fuera cual fuera la razón, o su ignorancia en aquel momento. Expande todo tu amor hacia tus padres. Experimenta un profundo vínculo con el acto de compartir, perdonar y comunicar.
A medida que crece el poder de la energía amorosa y se expande la comunicación amorosa a través de nuestra consciencia y todo nuestro ser, su radiación se dirige ahora hacia un abrazo universal amoroso. Ahora te ves animado a aumentar la gama y el poder de tu amor, transmitir el perdón a todos los miembros de la familia: esposos, esposas, niños, íntimos, amigos y colegas, a todas las personas que conoces y que personalmente han intervenido en tu vida. La expansión continua en un círculo cada vez más amplio , hasta incluir a todos los seres humanos, sea cual sea la raza o nacionalidad, sea cual sea su religión, o no tenga ninguna, ya sean ricos o pobres, libres o no, sanos o enfermos, felices o infelices. Todos son acogidos de un modo igual e incondicional con un calor auténtico, ternura, perdón y amor en nuestro corazón.
Por último, todos los seres y todas las cosas, visibles e invisibles, en todo el universo, a lo largo de toda la historia de la humanidad, se acogen de un modo incondicional y se ven bañados en un amor sin limites de Consciencia Unitaria.
Tras la meditación Mettá, los Uno deben estar preparados a emprender la práctica de la visión profunda, siguiendo sentándose y dirigiendo la mente bien estabilizada a la observación, así como a estar plenamente presentes con todo lo que se experimenta en el momento, como la paz, la serenidad, la tranquilidad, la espaciosidad o la sensación de calor en sus corazones. Más tarde, pueden tomar nota mental de cualquier reacción formada hacia la experiencia, cualquier opinión o cualquier cosa que haya sucedido como parte de un proceso reactivo que pueda tener lugar. Para ser mas precisos, deben observar ahora de cerca los procesos físicos de la respiración o las reacciones corporales, el proceso mental y psicológico con relación a la estructura de su carácter o cualquier característica específica que reclame gran parte de su atención, incluyendo todas las relaciones del cuerpo y la mente. En dicha observación deben prestar una atención particular al surgir (inicio), el existir (medio) y el desaparecer (final temporal) de todo fenómeno físico y mental con el único propósito de una comprensión precisa y correcta que conduzca al conocimiento interior, así como a aumentar y hacer mayor la consciencia. Por lo tanto, dejemos que el discernimiento vivencial y la luz interior de la visión profunda les guíe, mientras les mantiene firmemente estables en el presente creativo y ejerciten dicha consciencia sin juicios o justificaciones sobre lo que hay frente a ellos. Esta práctica formal de Métta y de la meditación de la visión profunda debe hacerse por lo menos una vez al día, un mínimo de cuarenta y cinco minutos. Sin embargo, cuando se sienten limpios, despiertos y espaciosos en sus corazones, pueden suspender temporalmente la práctica de Mettá y continuar sólo haciendo su práctica de meditación en la dirección del Vipassana.
Otro aspecto importante de la práctica de la meditación de los Uno es alcanzar una realización vivencial plena de lo que significa realmente la perfección. Para conseguir esta meta deben aprender a estar plenamente presentes y totalmente alertas, estén donde estén y hagan lo que hagan en ese momento. En esta presencia plena, continua e ininterrumpida, nacerá una impecable visión profunda que, por lo tanto, les permitirá realizar la verdad de que estar plenamente presente o la omnipresencia en sí misma es perfección, puesto que es completa y esta plenamente unificada. Con esta realización real, la perfección deja de ser una idea para convertirse en una realidad vivencial; o sea que ser perfecto es ser real y natural. En conexión con todo ello, los Uno deben darse cuenta de que la perfección no puede aplicarse al hacer, sino solo al ser , puesto que el hacer es local y muy limitado ; no importa lo mucho que uno lo intente nunca será perfecto. Por el contrario el ser es universal y carece de limites, y cuando uno puede ser con plenitud siempre es perfecto (o sea completo o total). Intentémoslo y comprobemos por nosotros mismos si estar tranquilo y plenamente presente con el cuerpo y la mente totalmente despiertos y verdaderamente consciente, lo que constituye la esencia de nuestra práctica de la visión profunda, aporta dichos resultados.
Una Historia para el Eneatipo uno.
En la historia de Nasruddin, según Claudio Naranjo, el eneatipo Uno puede reconocerse en el gramático que traslada a la otra orilla. Tras responder Nasruddin algunas preguntas del gramático, utilizando un lenguaje incorrecto, el gramático pregunta “¿Has estudiado gramática?”. “No” contesta Nasruddin. Partiendo de su juicio certero y autosatisfacción bien informada, el gramático le dice: “Has perdido media vida”. Más tarde Nasruddin le dice al gramático “¿Sabes nadar?” Al contestar que no, Nasruddin dice: “Has perdido toda tu vida, nos hundimos”. Este historia señala Naranjo, apunta a la disociación entre la “mentalidad del gramático” y la vida. Ha tenido lugar un proceso de rigidez y una pérdida de significado, debido a una excesiva preocupación con la forma y el detalle.

Jose Luis Rosa
joseluis.actitudconsciente@gmail.com
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