El eneatipo 2 y su desarrollo mediante la meditación de presencia consciente.

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16 mar El eneatipo 2 y su desarrollo mediante la meditación de presencia consciente.

Seguimos con las pautas básicas y útiles para el desarrollo de la personalidad según el Eneatipo y la practica de meditación Mindfulness. En este caso con el Eneatipo o tipo de personalidad dos.

El Eneatipo Dos: La generosidad egocéntrica.

Puesto que los Dos están sólidamente ligados a la autoimagen, la imagen de falsa abundancia, se vuelve casi imposible para ellos el diferenciar la imagen de su sí mismo real y, por lo tanto, se pierden totalmente en la auto imagen. Se trata de otra forma de pereza, autodecepción y autoolvido en el contexto de la espiritualidad, puesto que los sitúa en un sueño profundo y cómodo, así como en una firme identificación con el falso sí mismo, mientras siguen creyendo que es real. Sin embargo, algunos Dos, que están ligeramente despiertos reconocen secretamente un vacío interior a causa de su separación de la esencia producida por dormir de un modo tan cómodo en el seno de su sólida autoimagen.
Ahora bien, su primera y más importante tarea en la meditación en la vida cotidiana es establecer una consciencia implacable y una elevada y atenta vigilia en el umbral del sexto sentido (el sentido de la mente), que les permita capturar inmediatamente el momento de desplazarse de la esencia o el ser hacia la autoimagen. Existe una tenue línea que no es fácil de reconocer, en particular cuando la atención es débil y oscila. Es absolutamente básico para los Dos el observar y atrapar la tendencia del movimiento de desplazamiento hacia esta sensación de comodidad para que sean capaces de estar en el presente, por incomodo y molesto que este sea. Al hacerlo tendrán la oportunidad de permanecer con el ser, el lugar intermedio, así como de controlar su inclinación habitual a identificarse con la autoimagen o de distraerse con todo lo que es familiar e ilusorio. Para tener éxito en este cometido, los factores esenciales y las exigencias absolutas para la práctica son la paciencia y la perseverancia, además de una consciencia ininterrumpida que opera estrechamente con un despertar observador. Lo que está de acuerdo con el consejo de Buda: “Pensad con cuidado antes de actuar”. Pero en el campo del ego deberíamos decir “Sé plenamente consciente y estate atentamente despierto antes de ir de A hacia B”; y este es el verdadero espíritu de la práctica de la visión profunda (Vipassana).
Muy a menudo, los Dos confunden un sentimiento y una idea o pensamiento, hasta el extremo que no saben con seguridad y son incapaces, si se trata de un sentimiento o una idea, de diferenciar en referencia a algo que están experimentando mediante sus sentidos. Ello se debe a que la mayor parte del tiempo están preocupados e influenciados por distintas ideas y fantasías que casan bien con su autoimagen, y evidentemente, les alejan de sus sentimientos reales. Al no poder distinguir el sentimiento de la idea, es inevitable que los Dos entren en confusión y acaben siendo dominados por la idea o fantasía que hace más honda su confusión. Luego, las situaciones de su vida se complican más y es mucho más difícil encontrar la situación real.
En relación con ello, la meditación eficaz para ellos consiste en escuchar lo que el corazón realmente les dice cuando les habla. De entrada, los Dos deben respirar con un completo ciclo de respiración, suave pero profundamente, dirigiendo la plena respiración al centro del pecho. Durante la inspiración y la espiración deben permitirse sentir cualquier sensación, ya sea física o mental, agradable o desagradable, y al mismo tiempo focalizar una plena atención en la expansión y contracción, o el abrir o cerrar, del pecho en el lugar del corazón.
Tras haber establecido un significativo contacto con el corazón, deben empezar a escuchar atenta y silenciosamente la vibración y el movimiento rítmico del corazón dentro del pecho, sintiendo, así como observando no verbalmente todo tipo de sensaciones producidas por el movimiento y la vibración, por ejemplo, calor, ternura y una sensación amorosa; o constricción, insensibilidad o tristeza. En el caso de oír una voz interna real que habla a través del corazón, simplemente deben de escuchar de un modo receptivo y ecuánime, permitiendo que la voz se exprese libremente mientras se experimenta plenamente y se reconoce totalmente. Si el corazón no habla, debemos hacer una pregunta precisa y bien formulada como: “¿Qué tal te sientes corazón?” “¿Qué puedes decirme acerca de mi vida sentimental?” “¿Cómo puedo entrar en contacto contigo cuando estoy confuso?”etc. Recordemos que debemos ser sinceros y que cuando planteemos una pregunta debemos esperar y estar preparados para la respuesta. Para que sea clara y firme, cada pregunta debe repetirse tres veces lentamente, pero de un modo definitivo.
Tras conocer el corazón de un modo experimental y estar bien establecido en el tono de ese sentimiento, los Dos deben iniciar la práctica de la visión profunda ejerciendo la observación atenta de todo lo que se experimenta en el momento, ampliando la percepción total al interior, así como al entorno inmediato, expandiendo el proceso de la consciencia hacía las profundidades interiores. En el período de meditación, simplemente deben permanecer despiertos y conscientes, manteniendo una continua atención y fluyendo con la atención, mientras permiten que las cosas vengan y vayan sin restricción alguna, por el contrario reconociéndolas y aceptándolas de forma incondicional. A partir de ahí ya no existe un objeto de meditación fijo, sólo lo obvio, o lo que se presenta en cada momento, o bien es la misma experiencia la que se convierte en el objeto de la meditación. Simplemente se ha de permitir que fluya libremente, pero de un modo atento, lo que sucede o no sucede, puesto que la libertad, es el auténtico sentido de ser interiormente libre y exteriormente carecer de restricción alguna, es precisamente la práctica de la visión profunda.
Otra forma de meditación que los Dos deben realizar es descubrir un lugar humilde en el que haya menos comodidad, como una zona de acampada en el bosque, o una simple cabaña aislada en campo abierto. Debería dedicar un lugar concreto en su propia casa a la práctica de la meditación que sea simple, de modo que no puedan eludir alguna experiencia de incomodidad y humildad.
Para ellos es necesario, pues les impedirá enamorarse de la autoimagen de una persona ilusoria autosatisfecha y cómoda. Al meditar en dicho lugar, pueden abrirse al lado oscuro de su psique, permitiendo que todas las fuerzas negativas e incluso destructivas salgan a la superficie en el nivel consciente. Dichas fuerzas oscuras pueden incluir partes no bienvenidas o no aceptadas (cuya existencia normalmente no quieren ver o reconocer) y, evidentemente, todos los rasgos de carácter compulsivos o dañinos.
Aceptar voluntariamente estos oscuros patrones de energía ayudará a los Dos, no sólo a disminuir substancialmente su pasión gobernante o directriz del orgullo, sino que al cavar más hondo en el pozo sin fondo de su psique, serán capaces de limpiar y vaciar el inconsciente llevando todos sus elementos a la plena consciencia. Cuando lo hagan, se sorprenderán de que todas estas fuerzas oscuras, tras volverse conscientes y ser transformadas mediante un reconocimiento pleno, la aceptación y un amor incondicional, les proporcionaran una enorme energía. Les habrán devuelto la bola de oro que habían perdido en su adolescencia en el período de su crecimiento. Más aún, luego descubrirán la luz, el oro de la sombra y todos los tesoros ocultos en el inconsciente, que les conducirá a la plena conciencia.
Una Historia para el Eneatipo dos.
El modelo para este tipo de meditación es como la perspectiva que usó Jesucristo, cuando pasó cuarenta días en el desierto. Al llegar, dibujó un amplio círculo con el fin de construir una estructura esencial apropiada para el trabajo interior sagrado; y luego se sentó a meditar en medio del círculo. Entonces, y en ese lugar, se vio sometido a muchos fenómenos desagradables e incluso dolorosos y aterradores. Incluían un fiero león, una gran y poderosa serpiente, una joven seductora e, incluso una enorme explosión que le asustó mortalmente y también le tentó a abandonar su noble búsqueda de Dios, el Dharma (la plena iluminación) o Tao (la vía de la naturaleza en la que se incluye tanto lo manifiesto como lo no manifiesto, la acción y la no-acción). En medio de estas poderosas fuerzas oscuras, Jesucristo permaneció en el centro del círculo y las vivió todas, permitiéndose expresar libremente todo tipo de reacciones y liberaciones emocionales, hasta que finalizaron todos los sucesos y todo el entorno del desierto volvió a su tranquilidad, espaciosidad y claridad normales.

Jose Luis Rosa
joseluis.actitudconsciente@gmail.com
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