El Eneatipo 3 y su desarrollo mediante la meditación de presencia consciente.

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23 mar El Eneatipo 3 y su desarrollo mediante la meditación de presencia consciente.

Siguiendo con las entrada de la practica de meditación mindfulness y atención plena según los tipos de personalidad del Eneagrama, hoy toca el Eneatipo tres. Donde vemos los puntos mas interesantes a desarrollar en la practica de atención plena, y/o en la vida cotidiana desde el estado de presencia consciente.

El Eneatipo Tres: El Éxito mediante las apariencias

Existen tres ámbitos principales en su personalidad sobre los que los Tres deben meditar con seriedad: la imagen de éxito, el carácter de adicto al trabajo y la autodecepción. Subyaciendo todos estos aspectos está el defecto psicológico, o mecanismo de defensa, de la identificación. Como sabemos los Tres (y evidentemente todos los seres humanos) se identifican mecánicamente con los papeles, imágenes y apariencias al extremo de que no hay persona real (sí mismo) a encontrar en el devenir y el hacer. Los patrones de energía de los papeles interpretativos y los de las imágenes que resultan de la plena identificación, son los que se hacen cargo. Este es el porqué y el cómo los Tres pierden contacto con el sentido del sí mismo y se alejan de la esencia. En tal situación de identificación , se hace absolutamente inevitable para cualquiera, no solo para los Tres, ser victimas del poder destructivo del autoengaño y estar forzosamente controlados y dirigidos por la ilusión óptica de la consciencia, o dicho de otro modo: este profundo y perjudicial error cognitivo.
La meditación más eficaz para los Tres es, principalmente, reconocer plena y conscientemente en todo momento la existencia así como la potencia del autoengaño que ya está conformada en su ego o estructura psicológica. Deben ser plenamente conscientes no sólo de lo que hacen, sino de cómo lo hacen, o sea, bajo qué tipo de condición, motivo, necesidad o idealismo. Deben plantearse estas cuestiones y las que siguen: ¿Quién está actualmente a cargo? ¿El sí mismo o el patrón compulsivo de condicionamiento del ego? ¿Cuál es el motivo real o quién hay detrás de la acción? ¿Qué parte de mi lleva a cabo el acto de justificar mi acción o comportamiento en este preciso instante? ¿Me estoy engañando intentando satisfacer desesperadamente mis necesidades frustradas de amor y atención? ¿Hago esto para existir a los ojos de los demás? Preguntándose a sí mismos y examinando todas estas cuestiones a fondo se les volverá claro, más allá de toda duda razonable, que la persona real o ego consciente sigue ahí, haciéndose cargo de lo que pasa, o de que alguien dentro de ellos dirige la escena, empujándolos y obligándolos a hacer cosas que realmente no tienen porque hacer. Además, deben estar alerta, utilizando a plena capacidad este maravilloso recurso que ya poseen en el seno de su naturaleza. Mediante este vigoroso despertar y la observación objetiva, de instante en instante, los Tres se liberarán de la influencia del autoengaño y, por lo tanto, serán capaces de tener una percepción pura y total o una cognición auténtica y correcta, y finalmente podrán eliminar contaminaciones y distorsiones de todo tipo.
No olvidemos que la atención plena dada a cualquier movimiento o actividad ya sea interior o exterior, o cualquier cosa, aporta luz a la consciencia permitiendo que aumente. Más luz hay, menos posibilidad de autoengaño existe. Por el contrario, más tenue es la luz, más hondo se vuelve el autoengaño. Por esta razón, los Tres necesitan mantener y aumentar la luz de la consciencia, lo más importante en sus vidas, practicando regularmente la atención y aplicando constantemente una consciencia vital a sí mismos, tanto al nivel consciente como inconsciente de sus realidades.
Otra cosa básica para los Tres es prestar una atención vital a su casi continua imagen idealizada, la imagen de éxito, o simplemente autoimagen. Ser conscientes de que automáticamente se transforma en la imagen que crean para moverse y funcionar, o el papel que juegan durante cierto período de tiempo. La práctica de la meditación será separarse a sí mismos de la imagen o el papel, creando una distancia o espacio entre ambas entidades: una, ser una persona real (ego consciente); otra, la imagen o el papel, sea cual sea el caso. Dicha distancia o espacio claro sólo es posible cuando opera la consciencia y se hace cargo de la vida y de sus situaciones. Por ello, lo primero que hay que hacer es asegurarse de que no hay identificación en marcha, y que hay un claro espacio para el ser desde el que nos movilizamos y nos relacionamos con lo que está sucediendo.
En realidad, a la hora de funcionar y vivir en el mundo, todos jugamos papeles y utilizamos imágenes, y sin ellas no podemos funcionar y, por lo tanto, el mundo se detendría. Pero lo que hay que tener muy claro es el hecho de que no somos el papel representado , y que la imagen es simplemente una máscara que nos ponemos para ciertos propósitos y no somos ella; o dicho de otro modo, no somos lo que creemos ser . En relación con esto, cuando hacemos el trabajo y hemos completado nuestras tareas, la soltamos o dejamos a un lado y volvemos a lo que realmente somos; aunque en el período de llevar a cabo nuestras tareas y hacer las cosas la persona real sigue ahí, siendo testigo de la acción así como emanando inspiración para el sujeto. Seamos conscientes de este hecho así como de que el vínculo de conexión con la persona real debe todavía prevalecer y de que no hay pérdida de contacto con la esencia mientras funcionamos.
En este caso, comprobamos que la tarea de la consciencia es alimentar con una información adecuada nuestra función ejecutiva o ego consciente, que lleva a cabo las actividades y hace las funciones apropiadas según el papel que uno juega o el trabajo que hace. De este modo, hemos de diferenciar con claridad el papel o la imagen como una cosa y la persona que actúa o la adopta como otra. Hablando de un modo figurado, son dos cosas distintas. Asumamos que es el ego consciente el que se hace plenamente cargo de todas sus actividades y manifestaciones a medida que los Tres emprenden la práctica de la consciencia profunda, momento a momento. Al llegar a este punto, se plantea la pregunta de cómo el ego consciente inicia su existencia. La respuesta más sencilla es: mediante el cultivo de la consciencia y la atención. Cuando desarrollamos constantemente la consciencia y la utilizamos sin cesar, inevitablemente se producen algunos cambios en la red del sistema del ego. Por ejemplo, la rígida estructura de los rasgos del carácter se rompe y los patrones de condicionamiento compulsivos disminuyen y se vuelven menos potentes o pueden ser vividos más fácilmente. A causa de ello, surge una nueva y más brillante luz, se trata de la luminosa luz de la consciencia que brilla y atraviesa el velo de la ilusión o ignorancia para permitir al ego volverse más activamente consciente de lo que ha sucedido y, por lo tanto, adaptarse a sí mismo a los nuevos cambios. Esta disminución eficaz de los patrones del ego y el abandono de sus rasgos estructurales da pie al ego consciente, que puede convertirse en un director ejecutivo de la vida y de la personalidad más sabio, libre y más eficaz. Finalmente, cuando el ego (el sentido de “Yo” que me hace experimentarme tal como soy) ha sido  liberado de la distorsión, así como se ha descondicionado plenamente, entonces la nueva identidad surge como función ejecutiva para hacerse cargo de la vida en todos los aspectos de la existencia y en todos los niveles de realidad, tanto humanos como esenciales. Se trata del ego consciente; y al alcanzar la iluminación plena este ego consciente, si lo queremos expresar de un modo figurativo, se “ilumina” también plenamente.
Finalmente hemos llegado a la tercera área en la que los Tres deben meditar con energía: la tendencia a ser adictos al trabajo. Como sabemos, los Tres tienen una gran reputación de trabajar con mucho empeño y de un modo muy eficiente. Les cuesta mucho estar sin hacer nada, y siempre están buscando algo que hacer. Por esta razón, se convierten en adictos al trabajo. Esta tendencia los conduce al éxito en su vida material, aunque a veces han de pagar un alto precio que puede incluir el agotarse hasta el extremo del colapso, ya sea físico, emocional o psicológico. Por lo tanto, la meditación de la visión profunda es muy básica para ellos, puesto que esta práctica pone mucho énfasis en aprender a ser y no en hacer. Simplemente siendo y no teniendo mucho que hacer además de observar y experimentar todo aquello que surge dentro, fuera y a su alrededor, los Tres se encontrarán con grandes desafíos a nivel de carácter. Todos los factores de su personalidad aparecerán y se entretendrán en el proceso de la consciencia y se sentirán empujados y tirados en distintas direcciones o se sentirán como si estuvieran en medio de una tormenta.
En este caso el Vipassana o Mindfulness (la práctica del conocimiento interior o visión profunda) les instruye a simplemente estar ahí y no hacer nada sencillamente permitir que todos sus rasgos de personalidad, tanto los conocidos como los desconocidos, se muestren y se presenten libremente. Tras atravesarlos de un modo vivencial, existe una posibilidad de cruzar la frontera y de penetrar en una nueva dimensión de la consciencia o un nuevo paradigma (modo de verse a sí mismo y al mundo desde una perspectiva totalmente nueva). Para lograrlo, los Tres deben tomar el compromiso de sentarse quietos de un modo regular unos cuarenta y cinco minutos cada día. Además, el resto del día deben dedicarlo a un hacer consciente y  moderado y a “Ser” de forma mas atenta y presente que al hacer.
Una historia para el eneatipo tres.
En tiempos de Buda había un monje muy versado en las escrituras, pero que nunca había meditado. Un día se dio cuenta de que se estaba haciendo viejo y que entraba en el último tramo de su existencia, así como que debía adiestrarse en entrenamiento mental mediante la práctica de la meditación. En busca de un maestro apropiado, se encontró con un monje iluminado que comprendía muy bien su carácter y que le sugirió que buscara instruirse en meditación con un novicio de diecisiete años que vivía cerca. Al principio fue reacio a aceptar su consejo, pues consideró que el novicio era demasiado joven para formar a un monje de sesenta años como él. Sin embargo finalmente decidió seguir la sugerencia del monje iluminado y pidió al novicio que le enseñara el arte de la meditación. Este novicio le dio el siguiente acertijo: “Existe una pequeña colina en la que vive una rata y existen seis agujeros por los que la rata entra y sale normalmente. Lo único que has de hacer es estar ahí y observar en un estado de alerta por qué agujero sale la rata y poder atraparla sin tapar ninguno de los agujeros, dejándolos todos abiertos”. Al ver que el anciano se quedaba algo perplejo, el novicio le aclaró las instrucciones: “La colina es equivalente al cuerpo físico, mientras que, hablando simbólicamente, la estructura del ego o mente consciente representa la rata. Los seis agujeros simbolizan las seis puertas o canales de los sentidos mediante los que se manifiestan todos los rasgos y patrones del carácter, día y noche. La capacidad de atrapar a la rata, o de estar plenamente en contacto con todos estos patrones de condicionamiento y componentes detallados de la estructura del carácter así como el compromiso firme de ser , constituye la Consciencia o la Atención, una herramienta muy eficaz para la auto-transformación o de cara a producir un cambio en la consciencia”.
Tras haber recibido las instrucciones con explicaciones precisas, el anciano se despidió y se metió en una pequeña cabaña, donde se encerró e inició su meditación diaria. Poco después alcanzó la plena conciencia. (O atrapó la rata al estar plenamente presente y manteniendo la consciencia constantemente. Había vaciado la colina de las modalidades de los sentidos y se transformó totalmente en ese momento y lugar, en cuerpo y mente).

Jose Luis Rosa
joseluis.actitudconsciente@gmail.com
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